HISTORIA DE LAS DOCTRINAS POLÍTICAS GAETANO MOSCA

Historia de las doctrinas políticas 
Gaetano Mosca

RESUMEN
Josué Fernández Quiñones

V
Las primeras doctrinas políticas de la Antigua Grecia
            Los poemas homéricos son los más antiguos literarios de la Grecia clásica. Dichos poemas fueron compuestos en el siglo IX antes de nuestra era. Los poemas homéricos son descritos en tiempo en que la monarquía patriarcal y las clases altas conservaban alto prestigio. Los poemas homéricos consideran a los reyes como pastores de sus pueblos, valientes en la guerra, sabios en los Consejos, y elocuentes en las asambleas populares.
            En el siglo VIII a.C., la monarquía ya había perdido mucho prestigio. En los poemas de Hesíodo se critica a los reyes pues los considera como devoradores de regalos e injustos.
            En el siglo VII a.C. el cambio de la ordenación militar, de militares de clases elevadas a infanterías compuestos por clases medias, contribuyó a la evolución de los ordenamientos políticos. El poeta Aquíloco identificó la tiranía como propio de los reyes, combatiendo contra los reyes tiranos de Mitilene.
            En el siglo VI a.C., Teognis, por parte de la aristocracia, criticó en sus poemas a los nuevos ricos en defensa de su bando. Consideró perjudicial la mescolanza de sangres entre nuevos ricos y aristócratas. De igual forma, el filósofo Heráclito se inclinaba a la aristocracia.
            Herodoto (479 a.C.), incluye en sus historias relatos y discusiones acerca de las  tres formas de gobiernos: monarquía, aristocracia y la democracia. Herodoto era favorable a la monarquía.
            A fines del siglo V a.C., los sofistas sostenían que la debilidad de los ordenamientos políticos provenía de la insuperable contradicción entre la igualdad legal y la desigualdad natural. Por otro lado, los escritores políticos de la Grecia Clásica como Aristófanes satirizan en sus comedias la democracia y la comunidad de bienes. 
            En los escritos sobre Sócrates, no se expresa si él estuvo de acuerdo con la democracia o con la aristocracia. Sin embargo, se sabe que él sostenía que el ciudadano debía obedecer la ley aunque sea injusta. Por otro lado, Demócrito fue partidario de la democracia moderada y crítico de la oligarquía. 

VII
Las doctrinas políticas de Platón y Aristóteles
            Platón (417-347 a.C.), trata los asuntos políticos principalmente en tres de sus obras: La Política, La República y Las Leyes.
            En La Política, Platón establece que el fin del hombre en el Estado es ser más feliz y moralmente mejor ciudadano. Tal fin se lograría con dos medios: el mejoramiento de la raza y el desarrollo de los sentimientos elevados del alma humana.
            En la República, Platón describe la ciudad ideal y alude a las causas de la decadencia. Considera la organización social paralelo al organismo humano. Considera que la organización social tendría una mente representada por la clase de los sabios, una energía volitiva representada en los guerreros, y una carga de producción correspondiente a una clase sin privilegios políticos. Platón propone que la organización social ideal debe suprimir el conflicto entre el interés privado y el del Estado.
            En Las Leyes, Platón sostiene que todas las formas de gobierno se reducen a dos: la monarquía, donde la autoridad se trasmite de arriba abajo; y la democracia, donde la autoridad se trasmite de abajo arriba. Sostiene que el mejor gobierno sería una forma mixta donde la autoridad suprema competería a un concejo de sabios.
            Aristóteles (384 a.C.), en su Política, considera al hombre un animal político. Sostiene que el hombre sólo puede alcanzar el grado de perfectibilidad en la sociedad. Es en la familia, luego en la sociedad humana y por último en el Estado, donde el hombre puede desenvolver todas sus aptitudes potenciales.
            La propiedad privada es juzgada como el medio más adecuado para que el hombre trabaje y produzca; es causa de provecho para el ciudadano y también para la colectividad.        
            La esclavitud se justifica como una consecuencia de la desigualdad que media entre los hombres. Los menos inteligentes debían ser guiados por los más inteligentes.
Aristóteles distingue dos formas de enriquecimiento: mediante el trabajo familiar y mediante la especulación, el comercio o la usura.  
            Aristóteles sostiene que la abolición de la familia no es dable, pues el hombre se perdería los sentimientos altruistas por las cuales los hombres se sacrifican.
            Aristóteles critica las constituciones vigentes de Creta, Esparta y Cartago. De Creta critica el sistema de elección de los magistrados, hecha a base de la cantidad de aplausos. De Esparta critica su oligarquía y decadencia. De Cartago, Aristóteles menciona su estabilidad y aristocracia.
            Aristóteles se ocupa de las tres formas fundamentales de gobierno: la monarquía, la aristocracia y la democracia. Según Aristóteles la monarquía existe cuando todos los poderes soberanos están concentrados en un solo hombre; aristocracia, cuando sólo participa en la soberanía un clase reducida de ciudadanos, y democracia, cuando todo poder proviene de la voluntad de la mayoría de los ciudadanos. Estas formas de gobierno se degenerarían respectivamente en: tiranía, la oligarquía y la demagogia.
VIII
Indicaciones sobre las últimas teorías políticas griegas
            La escuela cínica, protagonizada por Diógenes,  abolía el patriotismo y se inclinaba por ser cosmopolita. Sus esfuerzos tendían a conseguir la felicidad, que a su juicio se alcanzaba reduciendo al mínimo las propias necesidades.
            La escuela de Epicuro, se derriba las ideas del contrato como origen de la convivencia política, los límites de lo gobernantes y garantías de los gobernados.         
            La escuela estoica, propuso cierta moral en el que el individuo supiese soportar virilmente el dolor, que dominase sus pasiones y dejarse guiar solamente por la razón. Concebían los estoicos como el Estado ideal aquel dirigido por la razón sin distinción de nacionalidades.
            En el siglo II a.C. Polibio escribió acerca de la constitución de Roma y la organización de su ejército. Según Polibio, el éxito de Roma se debió en buena parte a sus ordenanzas militares, y sobre todo a la estabilidad de su gobierno. Dicha estabilidad se debía a que en la constitución de Roma se combinaba sabiamente la monarquía, la aristocracia y la democracia. En Roma, los cónsules tenían un poder semejante al de los reyes; el senado era una asamblea aristocrática, y los comicios consistían el elemento democrático. De ese modo las formas de gobierno se fundían en una sola y se evitaba la degeneración constitucional.
IX
Las instituciones y las doctrinas políticas de la Antigua Roma
            En Roma, una de las más conocidas ciudades itálicas, encontramos en su origen el rey, el senado, compuesto por antiguos jefes y  los comicios o la asamblea popular. En Roma surgió la lucha entre la antigua ciudadanía patricia, constituida por los que formaban parte de las antiguas gentes, y la nueva ciudadanía plebeya, compuesta preferentemente por los descendientes de los extranjeros domiciliarios y los servos emancipados.
            El Senado romano, estaba compuesto por personas que elegía el censor entre las que habían ejercido cargos elevados. Luego aparecieron los comicios por tribus, en los que prevalecía el número sobre el censo. Sin embargo, luego de la extensión de las tierras por la conquista, se observó que la constitución de la ciudad-Estado no podía funcionar.
            Para atender esta deficiencia se promulgaron dos leyes: una, por la cual el armamento del soldado sería pagado por el erario público; y la otra, por la que admitía en las legiones no sólo a los proletarios, sino también a los hijos de los libertos.
            Como consecuencia de estas leyes, el ejército romano fue volviéndose cada vez más profesional, con soldados reclutados en los estratos más bajos de la población. Asimismo, el mando de las legiones se volvió ilimitado y duradero.
            Los comicios, como órganos legislativos, comenzaron a caer en desuso. La función legislativa pasó al emperador y al Senado, el cual establecía senatusconsulta con fuerza de ley. Las competencias financieras y política exterior pasaron también al emperador.
            Las provincias del imperio fueron divididas en imperiales y senatoriales. Las primeras eran administradas directamente por el emperador mediante funcionarios nombrados por él; en las segundas el emperador era un magistrado más.
            Como huella y recuerdo del antiguo régimen político sólo quedó la lex regia de imperio, por la que era nominalmente el Senado, como representante del pueblo romano, quien confería su potestad al emperador.
            Las doctrinas políticas de los escritores romanos no son originales. Los romanos gustaban poco de teorizar. En el último siglo de la república las teorías servían de poco, y la influencia de las doctrinas griegas era preponderante. Bajo el imperio faltaba el fin práctico para la indagación teórica de los problemas políticos.
            Entre los pensadores políticos romanos se puede mencionar a Lucrecio, Salustio, Cicerón, Séneca y Tácito.
            Lucrecio se ocupa de los orígenes de los ordenamientos políticos. Sostuvo que la formulación de las leyes y elecciones de magistrados fue necesario a la rebelión de los gobernados antes los abusos de los antiguos jefes. 
            Salustio pone en evidencia la corruptela de la vida política romana en los últimos tiempos de la república.
            Cicerón examinó las tres formas tradicionales de gobierno, afirmando su preferencia por un gobierno mixto en el que se fundiesen las tres formas. Por otro lado, no admite la teoría de la desigualdad de los hombres, pero la justifica con un principio de derecho internacional.
            Séneca sostuvo que la esclavitud no se justificaba desde el punto de vista del derecho natural, aun cuando sí sobre la base del derecho civil.
            Tácito argumentó que los gobierno mixto de monarquía, aristocracia y democracia son más alabado que practicados, y si tienen efectividad, no duran.

X
Indicaciones sobre las causas de la caída del Imperio Romano y de la disolución de la antigua civilización
            La máxima contribución a la civilización antigua fue de Grecia. Sin embargo, fue mérito de Roma haber extendido los resultados de la cultura helénica a buena parte del Asia, África y Europa. Asimismo, extendió en sus dominios sus ideas, leyes, costumbres cada vez más homogéneas. 
            Las causas que produjeron la caída del imperio romano, su sistema político y su civilización son complejas. Los primeros síntomas de su grave crisis se revelaron en su decadencia en el arte, el pensamiento y la literatura.
            Se ha aludido la falta de una norma reguladora de la sucesión al trono, lo que dio ocasión a una serie de guerras civiles. A su vez, los barbaros irrumpieron las fronteras del imperio.
            Durante todo el siglo IV d.C. y los primero años del siglo V d.C. la disolución política, económica y moral del Imperio romano de Occidente se agravó cada vez más, hasta convertirse en un mal irreparable.
            Las principales causas de la caída de Roma serían especialmente de naturaleza interna. Entre ellas están la disminución de la población por guerras y  epidemias, la baja productividad agraria, la decadencia de la clase media, la incertidumbre del valor de la moneda, el bandolerismo y  la corrupción de la burocracia. 



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